La intensificación de las acciones para poner fin a la violencia contra las mujeres en Fiji, incluido, entre otros, el primer protocolo nacional para responder a hechos de violencia, es el resultado de la respuesta a un desastre natural. Las vendedoras del mercado muestran su apoyo decorando los puestos de color naranja como símbolo de un futuro más auspicioso sin violencia y usando ellas mismas prendas de ese color. Foto: ONU Mujeres/Ellie van Baaren.

La intensificación de las acciones para poner fin a la violencia contra las mujeres en Fiji, incluido, entre otros, el primer protocolo nacional para responder a hechos de violencia, es el resultado de la respuesta a un desastre natural. Las vendedoras del mercado muestran su apoyo decorando los puestos de color naranja como símbolo de un futuro más auspicioso sin violencia y usando ellas mismas prendas de ese color. Foto: ONU Mujeres/Ellie van Baaren.

Eliminar la violencia contra las mujeres

Eliminar la violencia contra las mujeres

El cumplimiento de la ambición de la Agenda 2030 de lograr sociedades pacíficas y ciudades seguras y sostenibles, así como erradicar la pobreza, depende del fin de la violencia contra las mujeres, la violación a los derechos humanos más extendida en el mundo. En sus peores formas, la violencia priva a las mujeres de sus vidas. Debilita su capacidad de trabajo, de adquirir una educación y de disfrutar de la salud y el bienestar, entre otros derechos humanos. Para poner fin a este flagelo es necesario contar con leyes y servicios orientados a la protección y la provisión de apoyo para las sobrevivientes. La prevención de la violencia mediante el enfrentamiento de sus causas fundamentales reviste idéntica importancia. Las personas de todas las condiciones —hombres y mujeres por igual— deben movilizarse para decirle no a la violencia.

El trabajo de ONU Mujeres descrito a continuación ilustra las contribuciones efectuadas, en especial, a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sobre igualdad de género, sociedades pacíficas e inclusivas y ciudades seguras.

Comerciantes en el mercado de Tavua en Fiji muestran su apoyo para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas decorando sus puestos y vistiendo ropas de color naranja. Foto: ONU Mujeres/Ellie van Baaren.
Comerciantes en el mercado de Tavua en Fiji muestran su apoyo para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas decorando sus puestos y vistiendo ropas de color naranja. Foto: ONU Mujeres/Ellie van Baaren.

Servicios de apoyo para la recuperación

En Fiji, hacía mucho tiempo que se discutía un sistema de derivaciones a servicios nacionales para casos de violencia de género, pero no fue sino la necesidad de responder a las consecuencias de un desastre natural lo que impulsó su efectivo desarrollo. Con el apoyo de ONU Mujeres, el Ministerio para las Mujeres, la Infancia y el Alivio de la Pobreza de Fiji creó el primer protocolo nacional integral para responder a los casos de violencia de género. El protocolo enuncia los principios rectores y describe las funciones y responsabilidades de quienes prestan los servicios de salud, sociales, policiales, de refugio y de justicia. Está alineado con el paquete global de servicios esenciales que confeccionó ONU Mujeres en colaboración con otras cuatro entidades de la ONU.

 

24

países reforzaron su legislación
para enfrentar la violencia
contra las mujeres y las niñas

 

20

países adoptaron planes
o estrategias nacionales
en este ámbito

Más de

2.4

millones de profesionales
accedieron a conocimiento experto
en endVAWnow.org

El alumnado de la Universidad de Shahjalal de Ciencias y Tecnología en Bangladesh forma parte de una oleada de jóvenes activistas que piden erradicar la violencia contra las mujeres en los campus. Foto: ONU Mujeres/Mahtabul Hakim.

El alumnado de la Universidad de Shahjalal de Ciencias y Tecnología en Bangladesh forma parte de una oleada de jóvenes activistas que piden erradicar la violencia contra las mujeres en los campus. Foto: ONU Mujeres/Mahtabul Hakim.

Campus universitarios más seguros

Con la población joven más grande hasta ahora en el mundo, las universidades pueden hacer una contribución fundamental para poner fin a la violencia contra las mujeres en el presente y el futuro. En Bangladesh, ONU Mujeres trabajó con cuatro universidades para establecer y ampliar los mecanismos en sus campus para prevenir la violencia y brindar asistencia a las sobrevivientes conforme a un conjunto de procedimientos de operaciones ordinarias. Los comités para la prevención del acoso sexual ahora gestionan líneas telefónicas específicas, entre otras formas de asistencia. Asimismo, han definido con claridad los procedimientos para investigaciones y las derivaciones a las autoridades universitarias y los organismos de aplicación de la ley.

ONU Mujeres es una voz potente en favor de las mujeres y las niñas en la esfera mundial, regional y local. Para alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, debemos invertir en programas que coloquen los derechos e intereses de las mujeres entre los primeros temas de cada conversación.

Sonja Hönig Schough, Presidenta de Zonta International y Zonta International Foundation
Understanding the costs of violence against women

Calcular el costo de la respuesta

Las respuestas a la violencia de género a menudo se ven obstaculizadas debido a que los servicios y los costos necesarios no se comprenden bien. Para suplir la falta de información en Asia, ONU Mujeres prestó apoyo para una serie de estudios precursores que calculaban el costo de la prestación de todos los servicios esenciales para las mujeres que experimentan violencia, como consejería, atención médica, respuesta policial y judicial, refugios y ayuda de emergencia.

Volante de la campaña apoyada por ONU Mujeres para una ley que ofrece protección integral ante todas las formas de violencia contra las mujeres en Paraguay. La ley, conocida como Ley #PorEllas, fue aprobada en 2016.

Volante de la campaña apoyada por ONU Mujeres para una ley que ofrece protección integral ante todas las formas de violencia contra las mujeres en Paraguay. La ley, conocida como Ley #PorEllas, fue aprobada en 2016.

Garantizar la protección jurídica

Un paso fundamental en cada país es declarar la ilegalidad de la violencia de género. En 2016, por primera vez en su historia, Paraguay adoptó una legislación que ofrece protección integral contra todas las formas de violencia hacia las mujeres. ONU Mujeres promovió la iniciativa y proveyó conocimiento especializado para ajustar la totalidad de la ley a las normas internacionales de derechos humanos. La movilización de la sociedad civil y las campañas de información suscitaron un sentimiento general de apoyo público que persuadió al órgano legislativo a votar a favor de esta histórica ley.

Assétou Touré. Foto: ONU Mujeres/Coumba Bah.

Foto: ONU Mujeres/Coumba Bah

SDG 5: Gender equality Assétou Touré tiene 49 años, es originaria de Malí y sobreviviente de mutilación genital femenina. Ha dedicado su vida a la lucha contra esta práctica nociva. Desde 2011, ONU Mujeres ha colaborado con estos esfuerzos. El trabajo de Touré en Kita evoca el objetivo de los recientemente adoptados Objetivos de Desarrollo Sostenible, que buscan alcanzar la igualdad de género, y una de las metas específicas del ODS 5: eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina.

Assétou Touré: “Tenemos la tarea de actuar y de asegurarnos que todas las niñas puedan vivir una vida digna y plena”

“Tenía seis años cuando fui mutilada. Pero en mi caso, la experiencia más traumática fue presenciar lo que sufrió mi hermana. No corrió mi misma suerte. Sufrió heridas terribles y casi muere. Las cicatrices nos acompañarán por siempre. Donde vivimos, más del 80 por ciento de las niñas son mutiladas.

Hace cerca de 20 años, decidí que quería convertirme en líder y en educadora y que quería dedicar mi energía a luchar contra la violencia de género. Mi primera batalla era salvar a mis propias hijas. Tengo cuatro hijas, de entre 19 y 27 años; ninguna de ellas ha sido mutilada. No fue fácil para mi esposo; sin embargo, escuchó mis argumentos. Mi propia experiencia y otros testimonios lo convencieron.

Tenemos la tarea de actuar y de asegurarnos que todas las niñas puedan vivir una vida digna y plena. Amo mi trabajo. No tengo vergüenza ni temor. Mi rol consiste en salvar vidas y proteger la dignidad de las personas. He salvado miles de vidas al lograr que las mujeres y los hombres firmen acuerdos y presten juramentos formales. En ellos, se comprometen a no participar en la mutilación genital femenina (MGF) ni a cruzarse de brazos ante la posibilidad de que otras mujeres sean mutiladas. En promedio obtengo, por lo menos, 100 nuevas firmas por mes. Además, logré convencer a dos de las y los principales mutiladoras y mutiladores de Kita, que tiene una de las tasas más altas de MGF en Malí, de abandonar esa práctica”.

Ciudad de México | Seguridad, empoderamiento y sostenibilidad