Manal huyó del conflicto en Siria con sus tres hijas e hijos. Ahora enseña inglés en los espacios seguros de ONU Mujeres denominados “Oasis” en el campo de Za'atari, Jordania, y recibe una remuneración como parte de un programa de dinero a cambio de trabajo. Unas 5000 visitantes por mes acuden a los centros “Oasis” para socializar y adquirir nuevas destrezas. Foto: ONU Mujeres/Christopher Herwig

Movilizar a las mujeres en la acción humanitaria

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Las mujeres y las niñas se ven desproporcionadamente afectadas por las crisis: corren más riesgo de violencia, tienen más probabilidades que los hombres de morir en un desastre natural y tienen menos acceso a los recursos. Por ejemplo, las niñas que viven en escenarios de conflicto, , tienen 2,5 veces más probabilidades de abandonar la escuela que aquellas que viven en países donde impera la paz. Asimismo, las mujeres en general quedan excluidas de los procesos de toma de decisiones que dan forma a la planificación y los programas humanitarios, consecuencia de lo cual sus necesidades específicas no reciben suficiente atención.

ONU Mujeres se encuentra al frente de las iniciativas para subsanar estas dificultades. Nuestro mandato consiste en apoyar y habilitar al sistema humanitario para incorporar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en todos los aspectos de la planificación y los programas. Las acciones centrales que llevamos adelante para las mujeres y las niñas en las situaciones humanitarias están orientadas a facilitar la coordinación y a proveer liderazgo, reforzar las capacidades de los organismos de planificación e implementación, garantizar que la planificación de las respuestas esté fundada en pruebas empíricas, y aplicar medidas especiales cuando se detecten dificultades. Hemos asumido el compromiso de garantizar la igualdad entre mujeres, hombres, niñas y niños como socios y beneficiarios de la acción humanitaria.

Apoyo para las personas refugiadas y para quienes bregan por la paz

Aterrada por el avance del Estado Islámico en Hama, Siria, Sawsan de 48 años vendió su negocio, se despidió de su esposo y huyó con su hija. El conflicto está agravado por la flagrante violencia de género que les dejó pocas opciones, salvo la de unirse a los 5 millones de sirias y sirios que habían huido del país a principios de 2016. Pese al hecho de que la mitad de todas las personas refugiadas sirias son mujeres, la mayoría puede esperar muy poco de la asistencia humanitaria en cuanto a aquellas necesidades diferentes a las de los hombres.

Permítame expresar el profundo aprecio de Noruega por su labor realizada así como nuestros compromisos hacia ONU Mujeres. (…) Gracias al trabajo que están realizando, las mujeres sirianas estarán presentes en las discusiones de paz en Ginebra.”

Declaración de Noruega, sesión anual de la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres, junio 2015.
Sujata Sharma Poudel, a psychosocial counsellor, speaks with a local woman at one of the 5 UN Women-supported multi-purpose centres (Panchkhal, Nepal, July 2015). Photo: UN Women/N. Shrestha
Sujata Sharma Poudel, terapeuta psicosocial, habla con una mujer local en uno de los cinco centros multipropósitos que reciben apoyo de ONU Mujeres (Panchkhal, Nepal, julio de 2015). Foto: ONU Mujeres/N. Shrestha

La recuperación después de los sismos centrada en las mujeres

Dos potentes terremotos devastaron Nepal en 2015. ONU Mujeres respondió de inmediato, congregando a socias y socios de las Naciones Unidas y grupos de mujeres para asistir a las mujeres y las niñas. Cinco centros de propósitos múltiples y tres centros de información consiguieron que 43.000 mujeres accedieran a una amplia gama de servicios de recuperación: atención psicosocial; asistencia jurídica para sobrevivientes de violencia de género; y programas de trabajo a cambio de dinero. En siete de los distritos más afectados, ONU Mujeres distribuyó miles de kits de higiene para el aseo básico, linternas alimentadas con energía solar y equipos de radio, garantizando que estos elementos fueran depositados directamente en manos de las mujeres.

In March 2016 we engaged our Brazil’s National Ambassador Camila Pitanga in an information campaign led by the Ministry of Health to combat Aegypti Aedes mosquitoes. Photo: UN Women Brazil

En marzo de 2016, logramos la participación de nuestra embajadora nacional en el Brasil Camila Pitanga en una campaña informativa conducida por el Ministerio de Salud para combatir el mosquito Aedes aegypti. Foto: ONU Mujeres Brasil

Una campaña para sensibilizar sobre el Zika

El repentino brote del virus del Zika generó preocupación en Brasil, en especial entre las mujeres en edad reproductiva. El virus trae consigo el riesgo de desórdenes en el sistema nervioso para las personas en general, y a la vez puede causar nacimientos de niñas y niños con microcefalia, una enfermedad grave que persiste de por vida.

ONU Mujeres llevó adelante actividades humanitarias en

34

países en 2015, un aumento del 183% con respecto a 2014

In 2015,


42

por ciento de los documentos sobre resultados intergubernamentales en materia de acción humanitaria incluía medidas específicas de género en 2015

Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina

SDG 2: Zero hungerSDG 16: Peace, justice and strong institutions Nahimana Fainesi [Finess] tiene 30 años. Huyó de su Burundi natal en julio de 2015 y desde entonces reside en el campamento para personas refugiadas de Lusenda, en Fizi, República Democrática del Congo. Allí trabaja como agricultora, en el marco de un programa de trabajo a cambio de dinero promovido por ONU Mujeres. Su trabajo está directamente relacionado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible núm. 2, que persigue poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular las personas pobres y en situaciones vulnerables, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente; y con el ODS 16, que busca promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible.

Nahimana Fainesi: “ONU Mujeres me dio esperanza, motivación y empoderamiento”

“Es la segunda vez que vivo en campamentos comunales, y también la segunda vez que me veo obligada a huir de una guerra civil para protegerme. Lo que me llevó a salir [de Burundi] fueron las personas que se dedicaban a invadir al azar los hogares de otras personas, atacando aquellos en los que no encontraban esposos. Entraban con cuchillos y se dedicaban a violar a las mujeres antes de matarlas. Cuando vi ese tipo de ataques y cómo moría la gente, escapé con mi hijo, que entonces tenía un año. No pude llevarme a mis hijas, porque aquello fue un "sálvese quien pueda". Cada quien escapó por donde pudo para salvar su vida.

Cuando llegué al campamento de Lusenda [en la República Democrática del Congo], había perdido toda esperanza. ONU Mujeres me dio esperanza, motivación y empoderamiento. Al cabo de algún tiempo, me nombraron miembro del comité del grupo de mujeres. Encontré un trabajo [a través de un programa de trabajo a cambio de dinero] y con el dinero que conseguí, pude regresar para recuperar a mis hijas. Tengo cinco en total, cuatro niñas y un niño.

La vida en el campamento es otro desafío. Dos de mis hijas ya han crecido y son jóvenes. Cuando salen, siempre tengo miedo; en cualquier momento podrían violarlas. La comida es insuficiente y siempre se acaba en seguida.

Sobrevivo gracias a la agricultura, con la que gano algo de dinero. Las mujeres trabajamos juntas el campo, cultivando diferentes tipos de productos. Una vez cosechados, vendemos nuestra producción. Siempre hay que pensar qué puedes hacer para lograr tus objetivos y alimentar a tu familia. La felicidad comienza por una misma”.