Foto: ONU Mujeres/Emma Vincent

Acciones para atender las necesidades humanitarias de las mujeres

Ochenta millones de personas en 2014 necesitaron asistencia humanitaria, de las cuales más del 75% eran mujeres, niñas y niños. Sin embargo, la acción humanitaria no siempre contempla las necesidades y vulnerabilidades específicas de las mujeres, aun cuando ellas con frecuencia asumen el liderazgo en las respuestas a las crisis. En 2014 ONU Mujeres coordinó esfuerzos para mejorar la capacidad de respuesta con perspectiva de género de las iniciativas de socorro. Desplegamos asesoras expertas en género en 10 países y asistimos a otros 20 en la incorporación de los principios de igualdad de género en todos los planes y políticas humanitarias.

Una respuesta a las crisis

Las mujeres se pusieron en las primeras líneas de la crisis por el virus del Ébola en África Occidental. Desde los primeros días, en apretadas salas médicas y precarias viviendas rurales, ellas cuidaron de pacientes y familiares agonizantes y fueron testigos de sufrimientos extremos. Reconfortaron a niñas y niños traumatizados, aun cuando lloraban sus propias pérdidas y organizaban los ritos funerales. Una cantidad desproporcionada de ellas contrajo el letal virus.

Las mujeres deben ser vistas como partes interesadas catalizadoras y agentes del cambio, lo que las convierte en personas muy adecuadas para dirigir la erradicación del virus del Ébola en Sierra Leona.

Mary Okumu, representante de ONU Mujeres en Sierra Leona, en la presentación de la campaña “Llegar a cero y mantener a cero” el número de casos de infección del virus del Ébola, mayo de 2015
Women in the Dabaab refugee camp attend trainings on business management and horticulture agriculture implemented by UN Women Kenya and the Kenya Red Cross to start businesses. (Photo: UN Women/Tabitha Icuga.)

Asistencia para personas refugiadas

En el noreste de Kenya, el cada vez más atestado campamento de Dadaab es el mayor complejo para personas refugiadas del mundo. Montado en 1991 luego del comienzo de la guerra civil en Somalia, es todavía un destino para las y los somalíes que huyen de las sequías y las acciones militares contra grupos extremistas. La mitad de su población son mujeres.

Marobe Market House re-opens. Once the official proceedings were over, those gathered got down to business—selling and buying produce that is in short supply after Cyclone Pam. (Photo: UN Women/Ellie van Baaren.)

Desastres naturales

El Pacífico es una de las regiones más vulnerables del mundo a los desastres provocados por el cambio climático. Luego de un desastre, el desplazamiento, el estrés y la falta de refugios suelen contribuir a un aumento en los índices de violación y violencia doméstica. ONU Mujeres ha colaborado con la Sociedad de la Cruz Roja de Fiji para resguardar a las mujeres no sólo de las tormentas.

“Estamos sufriendo. Pero nos reunimos aquí para ayudar a los demás”.

Pragita Tuladhar and Nirjala Pokhrel: Pese a las pérdidas, las activistas encabezan las iniciativas de socorro

El sismo de Nepal en 2015 destruyó edificaciones y vidas, pero no destruyó el coraje de las mujeres que se pusieron al frente de la ayuda.

“Mi casa y mi granja están destruida”, relata Nirjala Pokhrel, voluntaria de Pourakhi, un grupo de mujeres que trabaja por los derechos de las mujeres migrantes. “Son tantas las mujeres afectadas. Como sobreviviente comprendo sus necesidades”.

“Estamos sufriendo”, añade Pragita Tuladhar (foto), voluntaria de una organización de trabajadoras, SABAH. “Pero nos reunimos aquí para ayudar a los demás”.

Los desastres tienen un enorme costo para las mujeres, pues suelen ser más vulnerables a la violencia sexual y de género. Las normas sociales, la falta de información y la agobiante carga de trabajo doméstico tienden a colocarlas en los últimos lugares para recibir la ayuda que necesitan con desesperación.

Con el apoyo de ONU Mujeres, los grupos de mujeres de Nepal se movilizaron para poner a las mujeres en la primera línea de los esfuerzos de socorro. Estos grupos han ayudado a distribuir kits de dignidad y a prestar orientación y apoyo psicosocial en situaciones traumáticas. A la vez, encabezaron un firme llamado colectivo, a través de una Carta Común de Demandas, para que todas las formas de ayuda humanitaria atiendan las necesidades específicas de las mujeres.